Visita las Cuevas Covalanas en Ramales de la Victoria
LOCALIZACIÓN
Monte Pando, Ramales de la Victoria.
RÉGIMEN DE VISITAS
La cueva está abierta todo el año contando con servicio de guías. La visita dura 50 minutos. Se realiza en grupos de 6 personas del 1 de Mayo al 30 de Septiembre y de 10 personas del 1 de Octubre al 30 de Abril.
HORARIO
Del 1 de Mayo al 30 de Septiembre abierto todos los días de la semana de 9.30 a 14.30 y de 16.00 a 20.00 h. Del 1 de Octubre al 30 de Abril abierto de miércoles a domingo de 9.30 a 13.45 y de 14.45 a 17.00 h.
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SERVICIOS
- Punto de atención al
visitante
- Aparcamiento para coches
- Visita guiada a la cueva
ACCESOS
Acceso en vehículo: desde Ramales de la Victoria es preciso tomar la N-629 en dirección a Burgos. A escasos 2 km. (en el km. 188) se encuentra, a la izquierda, la desviación que permite llegar al aparcamiento y al punto de atención al visitante. Desde aquí se asciende a pie por un sendero peatonal de unos 50 m. hasta llegar a la cueva.
Acceso a pie:
desde el pueblo de Ramales de la Victoria se toma el camino de las
Cuevas (senda PR-S.22), que discurre paralelo al monte de La Haza. Tras
recorrer unos 1,8 km. se llega al aparcamiento y al punto de atención
al visitante. Desde aquí se asciende por un sendero peatonal de unos
600 m. hasta llegar a la cueva.
DESCRIPCIÓN
La cueva de Covalanas, la cueva de las ciervas rojas, se localiza en la ladera noreste del monte Pando, encima del cavidad de El Mirón, utilizada como lugar de habitación durante al menos los últimos 45.000 años.
Fue descubierta en 1903 por L. Sierra y Hermilio Alcalde del Río, dos
figuras claves de la investigación arqueológica en Cantabria. Su
descubrimiento se enmarca en los orígenes de la ciencia prehistórica y
más en concreto del arte paleolítico.
Es una cueva de reducidas dimensiones que presenta dos galerías que
comparten una zona de abrigo exterior aparentemente no utilizado como
espacio de hábitat. Una de sus galerías, la de la derecha, alberga las
manifestaciones gráficas parietales.
Tras dos pequeñas series de puntos aparecen, hacia los 65 m de la
entrada, las primeras formas animales. Avanzando a partir de este
punto, las figuras rojas se suceden a mano derecha e izquierda por la
galería principal y dentro de un pequeño divertículo. Un total de
dieciocho ciervas, un ciervo, un caballo, un uro, una posible figura de
tipo híbrido y tres signos rectangulares, además de pequeños puntos y
líneas, se disponen en frisos.
A partir de los 90 m, y ya en espacios de reducidas dimensiones, el
número de figuras se reduce drásticamente, tan sólo una figura animal
completa y, en cambio, numerosos pequeños puntos y líneas.
Caracteriza a las figuras el trazado mediante contorno punteado
realizado con los dedos. Esta modalidad técnica es muy característica
de algunas cuevas que se localizan entre la cuenca del río Nervión
(Vizcaya) y el río Sella (Asturias), registrándose la mayor
concentración en torno a la cuenca del río Asón, si bien destacan
conjuntos como el de El Pendo. Esta distribución evidencia la
existencia de grupos humanos con fuertes vínculos gráficos, un ejemplo
de redes y contactos sociales. Su cronología, difícil de fijar de
manera absoluta, parece situarse en una fase antigua, hace unos 20.000
a.C.
La frescura del color rojo, el tamaño grande de los motivos, el trazado
punteado del contorno animal y la concentración de la mayor parte de
las figuras en un área bien delimitada, envuelven al visitante en un
entorno de misterio y acogimiento.
En la penumbra de la cueva, parece que las figuras animales cobran vida
y escapan de la roca. Como se ha señalado, este rebaño rojizo, inquieto
en las sombras, ha sido testigo milenario de la vida de la Humanidad.
















